Imperial Cleaning

Invisibilidad

Es capaz de eliminar completamente muchas enfermedades incurables. Insondables abismos del organismo humano:

BBC News Mundo Navegación

Menú de navegación

Do I talk like them? Do I move like them? What happens is when you're an actor, they stick that label on you. Gay Fandom and Crossover Stardom. Duke University Press , ISBN , p.

Retrieved May 17, January 30, , pg Consultado el 24 de enero de Mantenimiento de la plantilla Altura metro Wikipedia: Vistas Leer Editar Ver historial. En otros proyectos Wikimedia Commons Wikiquote. Gibson en el Festival de Cannes Mel Columcille Gerard Gibson.

Oksana Grigorieva — Rosalind Ross —presente. National Institute of Dramatic Art. Actor , director , productor , guionista. Mejor director Braveheart. Oficial de la Orden de Australia. The Year of Living Dangerously. Mad Max Beyond Thunderdome. El hombre sin rostro. The Million Dollar Hotel. Peter Lord , Nick Park. Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado. Donde faltaban plumas puso valor y olvido. Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas. Triste instrumento alegre de vestir; apremiante tubo de apetecer y respirar el fuego.

Espada devorada por el uso constante. Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego. El campo sigue desierto y mudo. Los brazos no aletean. La sangre se entristece de debatirse sola. Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

EL cielo se eleva. Que mi voz suba a los montes y baje a la tierra y truene, eso pide mi garganta desde ahora y desde siempre. En su mano los fusiles leones quieren volverse para acabar con las fieras que lo han sido tantas veces. No te hieran por la espalda, vive cara a cara y muere con el pecho ante las balas, ancho como las paredes.

Antemuro de la nada esta vida me parece. Varios tragos es la vida y un solo trago es la muerte. Triste llevo la boca: Espejo de mi carne, sustento de mis alas, te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.

Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas, ansiado por el plomo. Es preciso matar para seguir viviendo. Tus piernas implacables al parto van derechas, y tu implacable boca de labios indomables, y ante mi soledad de explosiones y brechas recorres un camino de besos implacables.

Retrocede la helada en las orejas de este fuego vital que sopla y hace. Contra la muerte, contra sus ovejas, quemando de bravura el armamento, disparas las pasiones y las cejas. En su sangre se envuelva la victoria.

Falta la vida, asiste lo vivido, y no hay calamidad que no me ronde. Breve combate de importuna guerra, en mi defensa, soy peligro sumo; y mientras con mis armas me consumo, menos me hospeda el cuerpo que me entierra. Azadas son la hora y el momento que, a jornal de mi pena y mi cuidado, cavan en mi vivir mi monumento. Al mosquito de la trompetilla. Y del trueno al son violento, y del viento al rebramar, yo me duermo sosegado, arrullado por el mar.

Por una mirada, un mundo, Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso Yo de ternura guardo un tesoro. El verde es gala y ornato del bosque en la primavera. Entre sus siete colores brillante el iris lo ostenta. Yo me he asomado a las profundas simas Yo me he asomado a las profundas simas de la tierra y del cielo, y les he visto el fin o con los ojos o con el pensamiento.

Por una mirada, un mundo Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso Dicen que no hablan las plantas Cando maxino que es ida, no mesmo sol te me amostras, i eres a estrela que brila, i eres o vento que zoa. Cuando imagino que te has ido, en el mismo sol te me muestras, y eres la estrella que brilla, y eres el viento que zumba. El viento de la noche gira en el cielo y canta. Pensar que no la tengo.

Sentir que la he perdido. A lo lejos alguien canta. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Como me vas a explicar, di, la dicha de esta tarde, si no sabemos por que fue, ni como, ni de que ha sido, si es pura dicha de nada?

Palabras sueltas, palabras, deleite en incoherencias, no eran ya signo de cosas, eran voces puras, voces de su servir olvidadas. Como vagaron sin rumbo, y sin torpeza, caricias! Por eso aunque no fue nada, se que esta noche reclinas lo mismo que una mejilla sobre ese blandor de plumas —almohada que ha sido alas- tu ser, tu memoria, todo, y que todo descansa, sobre una tarde de dos, que no es nada, nada, nada.

Desde el prodigio, siempre. Nunca desde los labios que te beso, nunca desde la voz que dice: Para vivir no quiero islas, palacios, torres. Te quiero pura, libre, irreductible: Y ahora os digo: Indiferente o cobarde, la ciudad vuelve la espalda. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. El mar, la mar El mar. Se lo quisiera llevar. Llevadla al nivel del mar y nombradla capitana de un blanco bajel de guerra.

Por ir al norte, fue al sur. Sobre su falda, como una flor, abierto, un atlas. Su dedo —blanco velero—, desde las islas Canarias iba a morir al mar Negro. Sobre su falda, como una flor, cerrado, un atlas. Por el mar de la tarde van las nubes llorando rojas islas de sangre. Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento.

A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. Yo voy cantando, viajero, a lo largo del sendero Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar. Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, sonando en la mar amarga. Compadre, vengo sangrando, desde los puertos de Cabra. Pero yo ya no soy yo ni mi casa es ya mi casa.

Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Barandales de la luna por donde retumba el agua. Dejando un rastro de sangre. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Los dos compadres subieron. El largo viento dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban. El barco sobre la mar.

El jinete se acercaba tocando el tambor del llano. Las cabezas levantadas y los ojos entornados. Dentro de la fragua lloran dando gritos, los gitanos.

Categorías

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.